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Lección Especial XVII
Por el Venerable Maestro K.H.
(original en francés)
La Habana, el 5 de febrero, 1951.
La afirmación comporta un poder misterioso que encubre los mayores secretos de la biodinámica, es decir el funcionamiento vital que tiene como campos de acción todos los planos de la vida.
La afirmación que nos interesa aquí surge del plano espiritual y es indiscutiblemente un Principio actuando en todos los planos, aunque de una manera diferente.
La afirmación provoca la condensación de fuerzas al punto de volverlas concretas e incluso con formas materiales.
En lo que concierne a lo puramente espiritual, es preciso comprender bien ésta es la Esencia de la Vida, y que constituye el sustrato de todo lo que existe. Si reducimos a solo dos formas las condiciones de la vida, o sea la energía y la materia, debemos comprender bien que no son más que condiciones o estados-reflejos diferentes de la Esencia de la Vida. En otras palabras, la materia es energía y vice-versa, como proyecciones de poder surgida de la Esencia de la Vida, el Espíritu.
Bien comprendido esto, entonces, todos los Misterios de la Naturaleza se resumen en una dinámica vital que surge de diferentes formas de afirmación de la Esencia Espiritual Universal. En lo que concierne al individuo humano, la afirmación debe ser espiritualmente inspirada, de lo contrario actúa de una manera instintiva e incluso su inteligencia mejor cultivada no se expresa sino como contribución a los motivos e intereses más mundanos y groseros. La afirmación se encuentra, pues, en todas partes, ya que en el animal es el instinto, en la planta el ímpetu vital, en los minerales la persistencia físico-química y, en fin, en todos los estados de la Naturaleza se encuentra en la base de todas las manifestaciones de orden Biodinámico.
La afirmación es, por tanto, el mismo Verbo de Vida, por cuanto se conjuga mediante diferentes afirmaciones y el progreso, el mejoramiento, la evolución no son sino procesos fundados sobre la necesidad de afirmación.
Cada uno se afirma como puede o según su voluntad. Así entonces, la afirmación de nuestro ser depende enteramente de nosotros y tampoco podemos vivir, evolucionar sino únicamente en la medida de nuestros propios imperativos. El hombre inteligente conoce sus imperativos y ahí radica su gran ventaja. Todos los seres en los diversos planos tienen evidentemente esta misma ventaja, pero en una medida limitada. La ventaja del hombre, por el contrario, radica en su poder que no está limitado sino por las limitaciones que el mismo se crea.
El hombre puede, ampliando su saber, surtirse en el seno de la vida, es decir en la Esencia Espiritual del Universo, los motivos que mejor le convienen y así asegurarse una existencia maravillosa afirmando sin cesar y con sagacidad los Principios de su elección.
El sabio se inspira pues de la Esencia vital de la Naturaleza y aumenta su potencial biodinámico en la medida en que sepa afirmar sus concepciones. En otras palabras, se afirma a la luz de las concepciones fundamentales que ha extraído en el seno de la vida.
Ya hemos visto cómo se opera en el cuerpo el fenómeno vital a través del mecanismo de los Chakras o centros neuroendocrinos. Nos queda por comprender ahora cómo y por qué la vida humana tiene tanto que ganar siguiendo el régimen Biodinámico de la Conciencia creadora que nos interesa aquí.
Sabemos perfectamente que en cada chakra o centro neuroendocrino preside en principio un motivo determinado y es este principio el que provoca el mecanismo particular de secreción hormonal y de emisión de fluido electrónico. Hemos visto en nuestros estudios anteriores la norma característica de cada uno de estos Centros. Sabemos igualmente que estos Centros o Chakras emiten diversas hormonas y antihormonas, así como unos fluidos electrónicos con sentido aferentes. Sabemos también que en relación con la mente, cada uno de estos Centros corresponde a una tónica de la gama de pensamientos y puede ser influenciado por el hecho mismo de la mente. Este mecanismo es perfectamente controlable ya que lo podemos modificar a voluntad. Sabemos, por otra parte, que el Centro neuroendocrino de la Pineal corresponde al mecanismo del alma o mejor dicho del Espíritu, ya que regulariza todas las otras funciones del compuesto humano. El centro de la Pituitaria funciona, más bien, en un sentido de gobierno. Es el puente de mando o si se quiere la Corte Real de donde emana todas las disposiciones administrativas o gubernamentales del reino individual. El poder supremo, la realeza resida pues en la Pineal, mientras que el mecanismo coordinador tiene lugar en la pituitaria.
Del centro pituitario emanan todas las órdenes o si se quiere el fluido vital que activa los demás centros neuroendocrinos del reino humano. Todos estos centros actúan de común acuerdo, pero sin embargo con una cierta independencia soberana y es lo que nos hace comprender que el cuerpo humano es en realidad una confederación de Estados, sometidos a la autoridad suprema del gobierno vital, mientras este a su vez responde a las directivas de un Jefe Supremo.
Cada centro endocrino puede, por tanto, actuar libremente y exagerar sus funciones o faltar a sus deberes, pero guarda siempre contacto con el centro gubernamental del cual depende su existencia. Sin embargo estas irregularidades en la función normal de los atributos de cada centro vital se caracterizan por lo que se conoce como enfermedad.
En el hombre sabio, el mecanismo gubernamental asume pronto el mando y se hace respetar. En esta coyuntura, le mecanismo pituitario reacciona, se vuelve dictador si se hace necesario, y mediante sus órdenes neuroendocrinas que envía por la vía de la médula espinal (Kundalini) y del flujo sanguíneo, se hace respetar y restablece el orden que es SALUD, FUERZA y BELLEZA.
Sin embargo, el propio gobierno vital se deja a menudo afectar por las condiciones anormales de los estados sujetos, o bien, se entrega a abusos o cae en la indolencia, e incluso a veces prefiere seguir las pendientes de las pasiones o de las inspiraciones de la ignorancia y entonces incurre en todaa clase de abusos en forma de superstición, fanatismo, imbecilidades o animalia pura. Es en esta coyuntura que el Regente Real actúa y restablece el orden en el Reino. Pero es solo entre los Sabios y verdaderos Iniciados que el Regente logra actuar libre y soberanamente. En el común de los mortales tanto como en los civilizados donde prevalece la vida puramente instintiva e incluso bestial, el gobierno vital o biológico opera sin las sabias directivas del Regente. Es entonces cuando el reino individual cae víctima de sus propios ímpetus pues actúa forzosamente de manera anárquica. Privado de la potencia directiva e inspiradora del Regente, el reino degenera en república democrática y es el individuo en su totalidad el que sufre por ello, ¡Ah esta democracia del compuesto humano! Si por lo menos no descompusiera el hombre sería magnífico, pero ocurre que es imposible establecer un gobierno democrático en esta Confederación de soberanos mientras el individuo no haya logrado realmente las condiciones de la verdadera Sabiduría. Además, oh suprema ironía, la Sabiduría sólo es posible mediante el ejercicio de los plenos poderes del Regente, es decir del Espíritu cuyo epicentro dinámico, o si se quiere el trono real, reside en el centro neuroendocrino de la Pineal.
A través de todos las épocas, la Pineal ha sido reconocida como la sede de los Poderes del Espíritu y entre los Yoguis está representada como una gran rueda multicolor e intensamente luminosa. Este es el verdadero sentido de la corona de la Sabiduría y del poder de los Iniciados.
Desgraciadamente hay degeneración donde la Verdad no triunfa. En nuestro caso, debemos procurar que la Regencia vital de nuestro ser esté debidamente inspirada, bebiendo en las fuentes inagotables e infinitas de la Esencia Espiritual Universal.
Debemos aprovechar la corriente de los Poderes y los Principios puros de la vida inspirándonos en lo más maravilloso y trascendental del Universo. Solo es así que el centro neuroendocrino (chakra) de la Pineal podrá actuar en toda dignidad y ejercer su autoridad suprema sobre todo el mecanismo vital, actuando naturalmente de una manera inmediata sobre el centro rector de la vida. No es por nada, además, que el maravilloso mecanismo de la Naturaleza quiere que el gobierno biodinámico del compuesto humano esté colocado inmediatamente debajo de la Pineal.
Consulte su Carta Biodinámica y notarás que lo que los Ancianos llamaban Chakras o Ruedas de la Vida, puede perfectamente representarse bajo la forma de un mecanismo de ruedas dentadas, como una grandiosa instalación industrial. Sin embargo, el hecho es que el hombre recibe su energía vital básica del exterior por la vía de la Pineal. Todas las otras fuerzas que asimilamos como resultado de nuestro contacto con el mundo exterior son sólo complementarias.
Es evidente, por otra parte, que el Principio de la afirmación adquiere su pleno significado a medida que el individuo se desarrolla en Sabiduría. Además, todos los estados de conciencia son en esencia afirmaciones que toman cuerpo.
Quiero recomendarles ahora especialmente el estudio asiduo de estas Enseñanzas, porque cuanto más las consideren más tendrán oportunidad de aprender ya que ensancharan su campo de experiencia y de acción.
Consideren, así mismo, que meditar es afirmar un pensamiento determinado. A ustedes ahora no pensar estupideces ni creer insensatamente que uno se puede afirmar de una manera absurda o innoble. La afirmación debe ser de una inspiración verdaderamente luminosa, sabia y creadora.
El poder íntimo del ser es tanto más creador en la medida que la conciencia es desarrollada, porque según sus condiciones de conciencia, las afirmaciones son más creadoras y también más geniales por cuanto están inspiradas en los Principios más puros de la vida.
Busquen, combinen, equilibren, conciban, crean en conciencia, y la vida se revelará a ustedes en sus resplandores más puras. El carácter de cada uno debe así mismo ser forjado en el laboratorio de los elementos biodinámicos, es decir, en el mecanismo gubernamental mismo de nuestro ser. Esto nos indica de una vez que la verdadera educación se forja al vivo sobre nuestro propio ser y mediante una depuración intensiva en el crisol de nuestra conciencia ávida de rehabilitación, pasando finalmente a las condiciones de la vida, ennobleciéndose en el atanor de los sentimientos de un corazón puro.
Nuestro interés primordial en el trascurso de la vida debe ser, por tanto, el saneamiento de nuestro ser, de todo el compuesto humano, comenzando por el alma. El alma inspirada en la mentira, el odio, las ilusiones o las pasiones grotescas no pueden constituir un gobierno sano y normal.
No es suficiente pretender ser religioso o llamarse idealista. Es indispensable, ante todo, estar bien inspirado y ennoblecido, porque el individuo no puede gozar de salud, ni de felicidad, ni de vigor, si no está debidamente inspirado y presidido en su gobierno íntimo por una potencia bien inspirada y capaz de condensar y concretizar los mejores designios.
Saber vivir es, ante todo, saber escoger buenos pensamientos y en fin, saber afirmarlos. Y sin embargo, para eso, ¡es imprescindible saber querer vivir bien!
Que su voluntad se sature de Principios dignos de eterna afirmación.
Les Bendigo a todos con la Esencia Espiritual Universal.
Maha Chohan
KUT HUMI LAL SINGH
















